El cementerio de Santa Isabel, se encuentra ubicado en el interior de Vitoria- Gasteiz, concretamente en el barrio de Zaramaga. Cuentan que surgió debido a una gran batalla, en la que murieron bastantes personas, por lo tanto se decidió agrupar a los soldados fallecidos en un descampado, que poco a poco se fue convirtiendo en un gran cementerio, hasta el día de hoy. Su construcción fue llevada a cabo entre 1803 y 1807.

El cementerio se caracteriza por albergar las tumbas más antiguas al principio, más o menos por donde se encuentra la recepción, hasta el final del cementerio, hacia el Norte. El Cementerio de Santa Isabel, muestra grandes criptas, nichos y ángeles caídos, todos ellos propios de una historia romántica.

Sin embargo posee también ciertas, historias y leyendas sobre él.

 

Una de ellas, hace referencia a una gran cripta, afincada en el interior del cementerio, cuyo estado actual es totalmente ruinoso. En ella además de mas personas, quedan los restos mortales del Marques de Álava, nacido en 1814 en el pueblo de Ánucita, (Álava), que emigró a Cuba con 18 años, donde prosperó como hombre de negocios dedicándose al tráfico de esclavos y a las plantaciones de azúcar, se casó tres veces, las dos últimas con sus sobrinas, teniendo muchos hijos; hacia 1875, fue nombrado Marqués de Alava, siendo también en dos ocasiones, alcalde de La Habana, Senador por la provincia de Álava y con carácter vitalicio (no juró el cargo), en virtud del título nobiliario que ostentaba. Una de sus residencias en Vitoria, es la que esta en La Senda.


Murió en
La Habana en 1879 de forma accidental.




Su cadáver no fue enterrado en Santa Isabel hasta 1882, año que figura en la puerta de entrada a la cripta que se encuentra totalmente desgastada ante el paso del tiempo, mientras protege a sus moradores, que descansan en un sueño profundo. Sin embargo, una leyenda se ha extendido entre muchos ciudadanos, afirmando que no todos sus moradores descansan.

En la  parte superior de la cúpula de la cripta posa, la estatua de un ángel, que señala con un brazo, hacia el cielo.
Sin embargo algunos afirman que no siempre es así, hay personas que cuentan la siguiente leyenda: “Se cuenta que una familia, compró un piso en uno de los inmuebles próximos al cementerio de Santa Isabel, la familia estaba formada por un matrimonio con una hija pequeña.

A la niña le gustaba mucho asomarse por la ventana y observar a la gente que iba al cementerio a leer, pasear etc.

Sin embargo un día mientras miraba por la ventana observó como el ángel que tenía levantado el brazo, estaba girando lentamente y señalaba a una persona que estaba sentada en un banco; la niña muy asustada trató de avisar a esa persona, pero ésta fue arrollada por un camión al salir del cementerio.

Por lo acaecido, la niña estuvo muy preocupada y tuvo ciertos ataques de histeria, hasta que con el tiempo se recuperó y volvió a casa.

Otro día como cualquier otro, volvió a asomarse a la ventana y pudo contemplar como otra vez, el ángel, se giraba y señalaba a un hombre, que yacía tranquilo leyendo el periódico; la niña asustada reaccionó, cuando ya era bastante tarde, ya que inexplicablemente una cruz, que se encontraba en la parte superior de una lápida, mató al hombre, al caérsele encima.

Pasado un tiempo, la niña que parecía ya estar recuperada, estuvo jugando con sus amigos en un parque cercano a su casa, cuando de repente su madre, la llamó, por que se avecinaba una fuerte tormenta.

Al subir a su casa, fue a la nevera y cogió leche y se sirvió en un vaso junto con unas galletas; se acomodó en su lugar favorito, la ventana.

Allí pudo contemplar el espectáculo eléctrico que semejante tormenta estaba acaeciendo en el barrio, pero de repente hubo un relámpago diferente a los anteriores que dejó sin luz al barrio y detrás de éste, se oyó un gran estruendo. La niña rápidamente se asomó a la ventana y ante su sorpresa, permaneció inmóvil y en estado de shock, el ángel había girado y le estaba señalando a ella.

Su madre fue corriendo donde ella y se estremeció al verla pálida completamente por lo que avisó a su vecina, la cual socorrió a la madre y a su hija. Cuando la niña volvió en sí, hizo jurar a su madre que la encerraría en su habitación por que estaba convencida de que iba a morir, de modo que si mas reparos, la encerró. La sorpresa fue que a la mañana siguiente, la madre al entrar en la habitación de su hija, la encontró en el suelo, muerta y degollada.

¿Realidad? ¿Leyenda? No lo sé, con certeza puesto que como ya he comentado es una leyenda urbana, quizás creada recientemente o quizás sea antigua, pero como algunos afirman todas poseen una base real.

 Otros comentan que si vas, dando un paseo por el cementerio y estás próximo al ángel, en el momento en que sientes una sensación un tanto tenebrosa y le miras, él te observa.

Es posible que el efecto que cause, no se deba a otra cosa que un mero efecto óptico.

Yo en mis propias carnes observándolo no me ha señalado, sin embargo al mirarle a la cara me ha recordado a una escena del principio de la película “Entrevista con el vampiro” de Neil Jordan, y que tiene como protagonistas a Tom Cruise y a Brad Pitt.

El ángel se mantiene sobre esa gran cripta, vigilando a los que están y estuvieron.

 

 

 

Dentro del cementerio

 

 

Otra historieta, que se suele contar del cementerio de Santa Isabel, hace referencia gente que alguna vez, se ha quedado encerrada en él.

La historia, habla sobre un chico albino, que vivía cerca del cementerio, por ello algunos días solía atravesarlo para ir a su casa y acortar el camino. Sin embargo, un día se quedó encerrado, en el cementerio e intentó pedir ayuda, pero nadie le oía; hasta que de pronto oyó, como una persona se aproximaba por la parte exterior del cementerio, cantando. El hombre albino, corrió apresuradamente para pedir ayuda a ese hombre, que circulaba por la calle, pero por desgracia, el hombre al ver corriendo a ese chico en el interior del cementerio, con la piel tan pálida y con el pelo blanco, cayó al suelo de un infarto al corazón.

Otras historias, comentan los mismos hechos, solo que en vez de ser una persona albina, se trataba de una persona invidente que al aproximarse a la valla del cementerio pedía ayuda, abriendo los ojos y observándose un color demasiado blanco en éstos.














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